¿Cómo se calcula el presupuesto de un seguro de coche?

Buscando la mejor rentabilidad/coberturas las compañías de seguros personalizan el precio de los mismos en función del perfil de cada cliente

Cada día es más habitual que tengas que rellenar complejos test para calcular el precio de tu seguro. Porque ahora, puedes desde Internet calcular y contratar tu seguro de coche, por ejemplo haciendo un presupuesto de tu seguro con Génesis por ejemplo.

Y no nos referimos a preguntas basadas en lógicamente tu coche, que es quizá lo más fácil puesto que está en unas tablas, según modelo, equipamiento y edad del mismo, sino a preguntas sobre tu persona y tus costumbres.

Los seguros se presupuestan según las estadísticas, aquí entran los factores de riesgo, en ellos está por ejemplo si eres chico o chica – ¿sabías que las féminas son más agradecidas por las compañías de seguros?, sin embargo pagamos lo mismo, menudo está el patio para discriminar por sexos.

Pero en todo lo demás, las estadísticas mandan y hay cosas muy evidentes o generales que a veces son más obvias, pero otras te sorprenden, y es que las compañías de seguros, como toda empresa que convive en el mercado, tiene que renovarse, estrenar productos, ser originales y al menos mientras dure, pioneros en sus lanzamientos.

Las aseguradores principalmente tienen en cuenta cosas como la edad del conductor habitual, el lugar de residencia, el uso al que va destinado el coche, el historial del conductor (sus puntos), si va a haber más de uno, si el coche duerme en garaje o en la calle, los años que llevas de carnet o por ejemplo el número de partes que has dado en los últimos tiempos. Luego entran otros factores que a veces varían entre compañías.

Con esa estadística de factores ya tienes una tarifa base que ahora se redondea con lo que podemos llamar la personalización del seguro. Comenzando por el tipo de cobertura, esa personalización viene dada por las características del coche, que están en unas tablas, y que se han calculado teniendo en cuenta el precio del mismo, su potencia, el coste de las reparaciones y el gusto de los “choris” por tu modelo.

Después, y es lo más satisfactorio casi siempre, si le pones una franquicia; es decir, una cantidad mínima que has de pagar tú en cada reparación (parte), y que cuanto más alta es, más se abarata el seguro.

 

 

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